

Más de 7 millones de hogares contestó que sí.
Y los medios que utilizaron para verlo o escucharlo fueron principalmente la televisión y el internet, seguido de la radio y el celular.
Asimismo, casi un tercio de las personas de dichos hogares se sintió insatisfecho y completamente insatifescho.
Finalmente, uno de los puntos más importante es el tema acerca de los problemas para estudiar o aprender desde casa. Los resultados muestran que en aproximadamente 9 millones de hogares se tuvo dificultades, y de estos la mitad señaló como principal problema la falta de computadora, y en menor medida la falta de conocimiento, de libros o material didáctivo o apoyo de los maestros.

Lo anterior permite contrastar con los resultados del INEGI. Además, si a esto le sumamos la desigualdad que existe en México, vemos que la falta de computadoras o acceso a ellas, fue elemento clave en el aprendizaje de los niños y las niñas ante la necesidad de tomar clases a distancias.
Pese a ello, como menciona la Dra. Teresita, los maestros estuvieron a la altura de la situación, ya que por iniciativa propia enviaron a sus alumnos y alumnas la señal de que la escuela no son las tareas sino las personas, que la escuela no son los libros ni el edificio, sino la posibilidad de encontrarse y saber que está el otro. Y que lo hicieron a través de multiples recursos por whatsaap, teléfono, mensajes de voz, correo eletrónico o video conferencias. Así, “muchos maestros establecieron un contacto permanente, que nutrió profundamente las relaciones y que permitió a las niñas y a los niños y adolescentes, saberse presentes en la mente de sus docentes y de sus compañeros. Estas acciones cumplen una función educativa esencial, porque uno de los principales objetivos de la escuela es propiciar procesos de socialización sana, constructiva y creativa.” Un hecho inédito en la práctica educativa.
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