Capacidad intrínseca y entrno del adulto mayor de la CDMX y el área Metropolitana

En el 2014, desde el EQUIDE se levantó una encuesta transversal en la Ciudad de México denominada Encuesta de Nutrición y Salud de Adultos Mayores (ENSAAM). La población de adultos mayores es de difícil acceso, por lo que se realizó una alianza con el INAPAM para poder recolectar datos en sus centros comunitarios. Esto permitió generar una base de datos con diversos tipos de indicadores que no suelen incluirse en las mediciones más comunes, como la ENASEM; estos indicadores cubren desde los socioeconómicos y de movilidad social, hasta el estado de salud, funcionalidad, estado nutricional, antropometría e indicadores de apoyo social, inseguridad alimentaria, depresión, abuso del adulto mayor y determinantes contextuales de la salud

En 2020 estaba planeado levantar una segunda muestra siguiendo la misma metodología. Sin embargo, la pandemia impidió levantar datos presenciales con una población en riesgo, lo que dificulta aún más su acceso. Así es que se modificó el diseño para hacer dos nuevos levantamientos mediante encuestas telefónicas. Se buscará detectar hogares con adultos mayores (60 años +) en los que el adulto mayor pueda responder por sí mismo a todos los ítems de la encuesta. El foco ahora estará en valorar los efectos de la pandemia sobre el bienestar de los adultos mayores. Además de mantener algunos indicadores de 2014 –como apoyo social, inseguridad alimentaria, depresión, y estado de salud–, las nuevas mediciones consideran: escalas subjetivas de capacidad intrínseca, ansiedad y estrés económico. Una de las novedades es que planea integrar un análisis espacial para ligar características del entorno con la vulnerabilidad de adultos mayores.

Este proyecto incide en los primeros pasos del análisis cuantitativo: la recolección de datos con una población de difícil acceso; primero al hacer una muestra estratificada de centros comunitarios y luego al hacer una muestra de hogares con una composición específica (i.e con adultos mayores). Se pone en juego la representatividad y los sesgos de la muestra ante la necesidad de contar con información prioritaria de política social. La ciencia de datos puede contribuir en identificar sesgos y en corregirlos con ponderadores de post-estratificación.

Además, se buscará enriquecer una base de datos original con bases de datos secundarias, como las de INEGI o de datos administrativos. Es un ejemplo cómo la colonia, el código postal o el municipio pueden servir como llaves para unir múltiples bases de datos y así ampliar el potencial de los proyectos.

La población de adultos mayores en el país enfrenta un enorme desafío durante la pandemia por COVID-19 porque tiene un riesgo de mortalidad mayor que otros grupos etarios y el confinamiento les implica una singular adaptación social, económica y de salud para asegurar su bienestar. Su adaptación es más compleja por características previas a la pandemia. En México los adultos mayores ya presentaban una importante carga de enfermedad y discapacidad, caracterizadas por enfermedades crónicas, multimorbilidad, fragilidad, deterioro cognitivo, depresión y dependencia. Y las inequidades en salud suponen que la población más pobre es quien tiene un peor estado de salud y nutrición y quien puede estar más afectada por la pandemia. Durante la pandemia, al no poderse recolectar información cara-a-cara –como suele hacerse en los estudios con adultos mayores– se corre el riesgo de no contar con datos de política social cuando más se requieren. La relevancia del proyecto está en ofrecer información oportuna y de calidad sobre una población en condiciones de vulnerabilidad y, por tanto, de una población prioritaria para la política social y de salud.

Los resultados del estudio tienen el potencial de informar el diseño de políticas públicas para disminuir las consecuencias negativas de la pandemia y el confinamiento. A su vez, muestran una manera eficiente de monitorear resultados en salud de una población de difícil acceso. Finalmente, los resultados pueden guiar la respuesta a desastres en México y otros países con el fin de proteger de mejor manera a los adultos mayores.