Acceso a los servicios de salud entre los migrantes mexicanos en Estados Unidos

Los migrantes mexicanos en Estados Unidos se encuentran con varios obstáculos al acceso y utilización del sistema de atención de la salud. Algunas de estas barreras son el idioma, la falta de transporte y la falta de autorización de trabajo por parte de los patrones. Además, entre los migrantes indocumentados, se suma el temor a la deportación y la discriminación; mismos que se han incrementado con las políticas antiinmigrantes y la retórica de la administración Trump. El propósito de este estudio – en alianza con la Universidad de California en Los Ángeles– es examinar el efecto de las políticas antiinmigrantes y la retórica de la actual administración en el acceso a los servicios de atención a la salud. Para conseguirlo se levantó una encuesta en el Consulado Mexicano de Los Ángeles y Nueva York para conocer la utilización de los servicios de salud, su estado de salud y de aseguramiento, así como indicadores de aculturación.

La recolección de datos se hizo días antes de que en la ciudad de Los Ángeles se declarara el estado de emergencia por COVID-19. Por lo tanto, el proyecto se pudo reorientar en dos direcciones. Primero, los datos recolectados permiten entender las altas tasas de morbilidad y de mortalidad de los mexicanos por el COVID, ya que evidencian la vulnerabilidad añadida por su nivel socioeconómico, su estatus de trabajadores esenciales y por las barreras de acceso a servicios de salud. Segundo, las alianzas con los consulados han permitido documentar, mediante entrevistas a profundidad, la reconversión de las Ventanillas de Salud y las acciones de algunas asociaciones civiles para convertirse en recursos cruciales para los migrantes mexicanos durante la emergencia.

El proyecto se vincula con la Ciencia de Datos en dos aspectos. Primero, representa un ejemplo de la recolección de datos con una población de difícil acceso por su naturaleza elusiva. Propone una forma de muestrear dentro del consulado e integra preguntas para conocer los sesgos de selección de la estrategia. Es así como ilustra un debate en la forma de alcanzar un equilibrio entre la representatividad de los datos y su pertinencia y oportunidad.

Segundo, es un ejemplo de la posibilidad de vincular datos cuantitativos, primero con entrevistas a profundidad con métodos mixtos, y también para ligarlos con otras bases de datos. En este caso, la encuesta permitió conocer las características de los participantes, las entrevistas muestran las decisiones de instituciones clave durante la pandemia y el código postal permite examinar las tasas de morbilidad y mortalidad por COVID en los lugares donde viven los participantes. Las tres fuentes de información ofrecen una recuento detallado y único de la vulnerabilidad de esta población ante el COVID.

El estudio es una de las pocas fuentes de información sobre una población vulnerable, en gran medida, debido a que su estatus legal los invisibiliza. La incidencia socia del estudio puede valorarse en dos direcciones.

Por una parte, documenta las barreras que enfrentan los migrantes mexicanos para acceder a servicios de salud y, al mismo tiempo, muestra las estrategias que siguen para atenderse en un contexto hostil y adverso. Incluso pueden ayudar a evidenciar los motivos de la erosión en la salud de los connacionales. Es fundamental que este tipo de estudios lo hagan investigadores mexicanos y en lugares seguros como el Consulado para dar garantías de confidencialidad y favorecer la apertura de los participantes.

Por la otra, muestra la relevancia de los consulados en ofrecer apoyo a los migrantes mexicanos ante coyunturas de emergencia, como la contingencia sanitaria y económica por COVID, y ante políticas migratorias más estables, como las de la administración Trump. Al entender las necesidades de los migrantes y las posibilidades de los Consulados, será más fácil ofrecer alternativas para mantenerlos– y en especial a las Ventanillas de Salud– como una institución crucial para los migrantes.